La Unión Europea ha puesto fecha de caducidad a la bombilla incandescente, el año 2010.

Durante la semana pasada los ministros de energía de la Unión Europea acordaron prohibir para el 2010 las bombillas incandescentes.

Una medida que según la asociación ecologista WWF, permitirá a el viejo continente reducir su consumo energético de iluminación en un 60%, además de evitar la emisión de 30 millones de toneladas de CO2.

En las casas las bombillas serán generalmente sustituidas por CFL, las cuales tampoco están exentas de problemas, ya que la cantidad de mercurio que contienen es de unos 2 miligramos, mil veces menos que un termómetro, aunque esta sustancia es extremadamente tóxica, ya que afecta el sistema nervioso infantil en desarrollo. Tiene la capacidad de acumularse en organismos (bioacumulación) y de concentrarse en las cadenas tróficas (bioamplificación), especialmente en la cadena alimentaria acuática, y esto hace que algunos peces de consumo habitual, como el atún o el pez espada, contengan cantidades de mercurio que pueden suponer un riesgo para la salud.

El metilmercurio traspasa fácilmente la barrera placentaria y la barrera sanguínea del cerebro, por lo que es especialmente peligroso para las mujeres embarazadas y en edad fértil que pueden acumularlo en su organismo y traspasárselo a sus hijos.

Ecologistas en Acción se ha reunido con los principales fabricantes de fluorescentes para solicitar que indiquen claramente la cantidad de mercurio que contiene cada producto y que estas luminarias no se deben tirar a la basura.