La pérdida traumática de un ser querido, una fobia incontrolable, un atentado, una guerra… El sueño de muchas personas es constantemente invadido por evocaciones terribles y dolorosas que querrÃan desterrar para siempre ‘allá, allá lejos; donde habite el olvido’, como dijo el poeta Luis Cernuda. La memoria, traicionera, los mantiene vÃvidos en algún rincón del cerebro. Este sufrimiento podrÃa estar llegando a su fin. Una pequeña molécula, debidamente empleada, borra recuerdos de forma selectiva dejando los demás intactos.
TodavÃa es pronto para pensar en una ‘pÃldora para el olvido’ ya que el estudio se ha realizado con ratones y, como sus propios autores reconocen, la técnica empleada, tal cual se ha diseñado, “no podrÃa aplicarse en la clÃnica” porque requerirÃa pasos muy complejos. No obstante, “es útil para identificar dianas” para futuros fármacos ‘antirrecuerdos’.
Alfa-CaMKII es conocida como la molécula de la memoria. Esta enzima –catalizador de reacciones- controla de alguna forma aún desconocida el aprendizaje y la creación y almacenamiento de recuerdos, tal y como certifican diversas investigaciones. Basándose en esta premisa, cientÃficos del Brain and Behavior Discovery Institute (Georgia, Estados Unidos) y del Institute of Brain Functional Genomics de Shanghai (China) decidieron crear ratones con una pequeña modificación genética.
Además de tener la alfa-CaMKII normal, les dotaron de un análogo de esta enzima llamado F89G. Es decir, en condiciones normales, estos roedores tenÃan una mayor actividad de CaMKII, la habitual más la que les habÃan añadido en el laboratorio.
Una vez engendrados, los sometieron a varias pruebas de memoria (reconocimiento de objetos, condicionamiento del miedo, etc.) y descubrieron que tenÃan más dificultad para recordar que los ratones normales. Ahora bien, ¿qué punto exacto del proceso de memorización habÃa fallado debido a la alta actividad de esta enzima: la adquisición, la consolidación, la recuperación tal vez? Responder esta pregunta fue el siguiente paso.
Los tests realizados seguÃan todos un protocolo parecido que consta de dos fases. La primera, en la que el roedor era expuesto al estÃmulo, y la segunda, pasado un tiempo, en la cual la reacción frente a la aparición del mismo estÃmulo determinarÃa si lo recordaba o no. Modulando la actividad de F89G en uno u otro punto del proceso, que los investigadores podÃan controlar gracias a un inhibidor diseñado por ellos mismos, podrÃan determinar dónde estaba el fallo.
Asà fue. Tras varios experimentos determinaron que los ratones transgénicos eran capaces de aprender y mantener la memoria. Sin embargo, “la actividad excesiva de CaMKII durante la fase de recordar impedÃa la recuperación de recuerdos recientemente adquiridos”, apuntan en las páginas de la revista ‘Neuron’. Más aún, también de los antiguos.
Finalmente, esta incapacidad podrÃa explicarse por un defecto en el acceso a esas memorias o porque, simplemente hubieran desaparecido, respuesta que llegó con el último de los ensayos: se habÃan borrado. Los ratones no eran capaces de ‘recordar’ lo que les daba miedo con una actividad alta de la CaMKII pero tampoco con una normal, que “sugiere la rápida eliminación de esos recuerdos”, señala el trabajo.
Hace tiempo que la ciencia descubrió que la memoria no es un compartimento estanco y que lo almacenado en ella puede, en un momento dado, desaparecer. Según se ha sabido, existe un pequeño periodo ventana, justo después de la evocación de un recuerdo, en el que éste se puede eliminar. Tal vez nunca llegue a ser tan fácil como con el ‘neutralizador’ de ‘Men in Black’, pero puede que algún dÃa sea posible enviarlos ‘donde habite el olvido’.
Articulo sacado de El mundo




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