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General Anibal Barca

General Anibal Barca

La ciudad de Cartagena fue fundada alrededor del año 227 a. C. por el general cartaginés Asdrúbal el Bello, yerno del general Amílcar Barca con el nombre de Qart Hadasht (‘Ciudad Nueva’).

Parece sin embargo que la ciudad no fue fundada “ex novo”, sino que se hizo sobre un asentamiento anterior ibérico o tartésico. Hay constancia de intercambios comerciales con los fenicios desde el siglo VIII a. C. a lo largo de toda la costa. Además, tradicionalmente se ha asociado Cartagena con la ciudad de Mastia mencionada por el poeta grecolatino Rufo Festo Avieno en la obra llamada Ora maritima, (que recoge las noticias más antiguas conservadas sobre la península Ibérica), y también citada en el tratado firmado entre Cartago y Roma en el año 348 a. C. como Mastia Tarseion (Mastia de los Tartesios).
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1sl4Otro cartagenero ilustre y que no es profeta en su tierra, D. Juan Fernandez.
Nació por el año 1528 o 1530 en Cartagena y fue capitán y piloto mayor. Bordeó las costas occidentales de América del Sur. Al servicio de la Corona de España, descubrió las islas de San Félix y San Ambrosio y el archipiélago Juan Fernández entre 1563 y 1574.

Con el objeto de encontrar una nueva ruta de navegación entre El Callao, en Perú y Penco en Chile se hizo un viaje exploratorio, en el cual, demoró 30 días, cuando regularmente en esa época demoraban alrededor de seis meses. Esto trajo consigo graves consecuencias, ya que fue acusado de “brujería”, la historia cuenta lo siguiente:“Juicio del Santo Oficio de Lima contra el Piloto Mayor Juan Fernández , acusado de navegar por arte diabólica…”. Así estaba siendo juzgado este navegante, quien llevaba más de 40 años haciendo la ruta del Callao a Chile . Aprendió del marino de La Coruña, Hernando Lamero Gallegos de Andrade,
que el régimen de los vientos de mar adentro eran totalmente distintos que el de los cercanos al litoral.

Juan Fernández, dedujo entonces que, si se alejaba de las costas unas cuatrocientas millas, podría vencer el obstinado viento sur, que inutilizaba las velas de los navíos que navegaban del Callao a Penco; y por otra parte haciendo esta ruta por alta mar, terminaría con el agotador sistema de utilizar solamente el día para navegar, y de amarrar por las noches el barco a las rocas de la costa, para evitar encallar en los obstáculos de la costa. Fue así como llevó a cabo su plan viajando por alta mar, aprovechando el viento sur en sus velas y sin hacer escalas, demorando tan sólo 30 días.

Nadie creyó tal hazaña, pero Juan Fernández contaba con la bitácora de viaje del rumbo emprendido, y logró convencer al celoso tribunal acerca de la realidad física de su ruta.
Fue en ese enjuiciado viaje donde avistó el 6 de Noviembre de 1574 dos islas, bautizándolas con el nombre de San felix y San Ambrosio (aunque no se reconoce de manera cierta su descubrimiento), para continuar la ruta hacia el sur sin variar latitud, donde finalmente descubrió días después (el 22 de Noviembre de 1574) dos Islas más, las cuales bautizó con el nombre de Santa Cecilia (posteriormente Más a Tierra y actual Isla Robinson Crusoe) y Santa Clara.

En el año 1576 realiza una nueva exploración por el Pacífico Sur, en la cual también “se dice”, ya que no existen pruebas concretas de ello, que descubrió las islas de Nueva Zelanda y Australia.
En sus diversos viajes por el océano, se encontró con diversos enfrentamientos en el cual mostró valentía y solidaridad. Prueba de ello fue el encuentro con el Pirata Francis Drake, quién en 1578 saqueó e incendió la nave de Hernando Lamero en la Bahía de Valparaíso. Juan Fernández al ver la amenaza de este Pirata en las costas Chilenas, emprende un viaje junto al dueño de la embarcación afectada hacia el Callao avisando a las poblaciones costeras la presencia del temido Pirata.

En el año 1589, recibió el reconocimiento de sus hazañas, con el nombramiento de Piloto Mayor del los mares del Sur. Año que además contrae matrimonio con Francisca de Soria. Más adelante en el año 1592 gracias a los servicios prestados a la corona Española recibe un terreno en Rauten, zona de Quillota. Fue allí donde pasó los últimos días de su vida hasta fallecer en el año 1599.
La credibilidad de sus hallazgos, confirmadas por quienes escribieron sobre los descubrimientos del mar del sur, viene de un memorial que un abogado, el ilustrado Luis de Arias dirigió a Felipe III a principios del siglo XVIII. En este documento, aseguraba que el Piloto Juan Fernández había encontrado a ochocientas leguas de la costa de Chile, a la altura del grado 40, latitud de Valdivia, “Unas tierras hermosísimas y provistas de gentes blancas y bien vestidas, civilizadas y hospitalarias, que ofrecieron a los extranjeros la producción del país del gran Continente austral que infructuosamente se buscaba”.
Luis de Arias puso esta narración en manos del propio descubridor o sea de Juan Fernández, quien la habría relatado a “personas de mucho crédito y autoridad”. Fue así como en el año 1770 el geógrafo Delrymple, incorporó esta relación en su Libro “Colección de viajes”, exponiendo que Juan Fernández mostró a muchos en Chile el país que había descubierto, actual Nueva Zelanda y Australia.

Delrymple, se dejó llevar por su credulidad hasta marcar en la carta geográfica del Pacífico el descubrimiento, señalándolo frente a Valparaíso en el grado 90º del meridiano de Londres.
Esta suposición demuestra que, aún en el siglo XVIII, cuando el Capitán James Cook descubría todos los días un nuevo grupo de islas, o las costas de un país, la geografía del mar del sur aun era desconocida.

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1243197248_1…Y veintiún años después, Cartagena se desgañitó en la madrugada con un cántico que resumía el logro: «¡A Segunda, oeee; a Segunda, oeee!…»; con un cántico que evocaba la capacidad del fútbol para unir a toda una ciudad, por encima de carthagineses o romanos, marrajos o californios, socialistas o populares, del Madrid o del Barcelona: «¡Vamos Cartagena, vamos campeón!»; con un cántico que sabía a gloria y que en el Muelle, ante el submarino de Isaac Peral, reivindicaba las dos décadas de sequía que ha sufrido la afición antes de la tormenta de júbilo por su ascenso a la categoría de plata: «¡Por fin llegó la hora / de cantar esta canción. / Ya estamos en Segunda, / en Segunda División!».Cartagena vuelve a tener fútbol de Segunda división 22 años después de su última presencia en la categoría de plata del fútbol español gracias al empate a dos conseguido ‘in extremis’ en el campo El Collao de Alcoy.

Con mas moral, que el alcoyano, un gol de Juan Pablo a pase de Carmona en el minuto 91, cuando el Cartagena tenía un jugador menos en el campo por la expulsión de Viyuela, le permitió al conjunto murciano sellar su ascenso en un choque en el que se adelantó en el marcador en la primera parte, pero en el que vio como el Alcoyano le daba la vuelta al resultado en el segundo tiempo.

El éxito del equipo que preside Paco Gómez y entrena Paco Jémez -éste sustituyó a Fabri González mediada la temporada- ha sido tremendamente celebrado por la afición cartagenera. Más de 500 seguidores, entre ellos la alcaldesa, Pilar Barreiro, se desplazaron a Alcoy y otros 4.000 vieron el partido por televisión en el pabellón central de Cartagena, donde se colocó una pantalla gigante para seguir las evoluciones del choque de vuelta de esta eliminatoria y al que se llegaba después de que en el de ida los de Jémez ganasen por 2-1 en su estadio.

Así vivieron estos seguidores un empate agónico y lo celebraron acudiendo al submarino Isaac Peral, lugar habitual de las celebraciones del deporte local. La ocasión merecía la pena, pues Cartagena volvía a Segunda 22 años después.

En este periodo de tiempo, el equipo blanquinegro ha deambulado por la Segunda división B e incluso por la Tercera división, perdió su nombre de Cartagena Fútbol Club, renació como Cartagonova y ahora se llama Fútbol Club Cartagena. Su último ascenso a la división de plata del fútbol español, hasta hoy, llegó hace 27 años, en concreto en Torrejón. Fue en mayo de 1982.

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band3ra1republ1caEl Cantón de Cartagena fue un ente de naturaleza nacional que mantuvo su independencia de la República unitaria centralista española durante seis meses entre 1873 y 1874. Surgió debido a la enérgica repulsa al régimen unitario de la Primera República y al envío de jóvenes a las guerras coloniales que mantenía España, como la Guerra de los Diez Años, en Cuba.
Bandera cantonal de Cartagena en 1873

El proyecto de constitución federal de los federalistas proponía una idea de España articulada en 17 estados, Cuba y Puerto Rico incluidos. Mientras en las Cortes se discute el proyecto, el 12 de julio de 1873 estalla la insurrección en Cartagena. Federales intransigentes toman el Ayuntamiento y nombran una “Junta de Salud Pública Reformista”, apoderándose del arsenal y del puerto, donde estaba estacionada la mayoría de la flota española, la cual se une a la sublevación. Esta Junta “reclama que se lleve a efecto la formación del Cantón de Cartagena, con la autonomía municipal y Cantonal”. En medio del levantamiento cantonal, el proyecto de constitución es rechazado por las Cortes y el presidente Pi y Margall tiene que dimitir, acusado de complicidad. El Cantón (12 de julio de 1873), bien pertrechado gracias a las armas del arsenal y a la posesión de la flota, acuñará moneda propia y resistirá los ataques de las tropas del Gobierno, llegando incluso a diseñar planes educativos que nunca se llevarían a cabo.

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Debido a la dificultad que tuvieron los insurrectos durante el Sitio de Cartagena de aprovisionarse en otras ciudades, se acuñó moneda propia para sufragar y sostener los gastos derivados de la revolución. Se decretó una amnistía para todos los falsarios que cumplían condena en el penal de Cartagena si cooperaban en la elaboración de los cuños y la acuñación de las piezas. Toda la plata que se conseguía procedente de las minas de Mazarrón y de objetos de plata que se pudieron incautar, era fundida, laminada y preparada para la acuñación. La ley se elevó a 925 milésimas, 25 más que las oficiales y los cospeles se prepararon con una mayor dimensión que los normales del mismo valor facial. Las monedas tuvieron un peso superior, entre 26 y 28 gramos, por encima de los 25 gramos, que era el peso oficial para los duros. El peso de las monedas de 10 reales estaba entre 13 y 14 gramos. Las monedas se acuñaron en el Arsenal de Cartagena y se utilizaron las máquinas de estampación para útiles de barcos.

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Las monedas de plata de cinco pesetas (el duro) y de diez reales (medio duro) no llevan figura alguna, sino sólo las inscripciones:

* En el anverso tres líneas: roseta – SETIEMBRE – 1873, y la leyenda: Cartagena sitiada por los centralistas.
* En el reverso dos líneas: roseta – CANTONAL, y la leyenda: Revolución Diez Reales o Cinco Pesetas.

La respuesta de Madrid a esta sublevación fue una masacre, el gobierno central mandó sus mejores generales con sus muy bien armadas tropas a tomar Cartagena, llegando a lanzar sobre la amurallada ciudad 1.200 proyectiles al día. Como consecuencia, miles de muertos caen sobre las calles y sólo 27 edificios quedaron ilesos en toda la ciudad.
Después de seis meses de asedio de Cartagena, y cuando la Primera República ha sido sustituida por un gobierno provisional al mando del general Serrano, el general López Domínguez consigue la rendición de la plaza (12 de enero de 1874), lo que supuso la condena a muerte de los rebeldes o su exilio, generalmente a Argelia.

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