Es una rosquilla gigantesca, de 844 metros de circunferencia, por cuyo interior circulan, en el vacío, electrones que alcanzan una energía de 6.000 millones de electrovoltios.
Un haz de luz que puede ser tan fino como un pelo pero de una intensidad tal que desvela los secretos más ínfimos y escondidos de cualquier materia. Se trata de un sincrotrón, una instalación científica




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