Cartagena en el mundo: Isaac Peral

Isaac Peral y Caballero nació en Cartagena, el 1 de junio de 1851 en el callejón de Zorrilla, que hace esquina con la calle de San Francisco, en pleno centro de la ciudad, siendo sus padres Juan Manuel Peral y Torres e Isabel Caballero.
Fue un científico, marino y militar español, teniente de navío de la Real Armada e inventor del torpedero submarino, conocido como el Submarino de Peral.
Tuvo una intensa carrera en la Armada Española, su madre, dada las dificultades económicas que había en aquella época, presentó una solicitud a la soberana Isabel II, la cual concedió al joven Isaac, de tan sólo ocho años, el título de aspirante de marina y a utilizar el uniforme de la corporación, con el compromiso firme de ingresar en la Escuela Naval en cuanto alcanzara la edad pertinente, cosa que sucedió el 1 de julio de 1865.

En su carrera militar interviniendo en la Guerra de los Diez Años en Cuba y en la Tercera Guerra Carlista, en las que acreditó pericia y valor, por lo que fue felicitado y condecorado. También destacó en trabajos y misiones de carácter científico: escribió un “tratado teórico práctico sobre huracanes”, trabajó en el levantamiento de los planos del canal de Simanalés (Filipinas) y en 1883 se hizo cargo de la cátedra de Física-Matemática de la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada.
En 1885, tras la denominada crisis de las Carolinas, en la que Alemania intentó arrebatar este archipiélago a España, Isaac Peral se consideró en la obligación de comunicar a sus superiores que había resuelto definitivamente el reto de la navegación submarina. Tras un riguroso análisis de su proyecto por los más cualificados científicos de la mencionada Escuela de Ampliación, éstos dieron su aprobación para que fuese trasladado al entonces ministro de Marina, Almirante Pezuela, quien recibió el proyecto con caluroso entusiasmo. Por desgracia, los sucesivos ministros que le sucedieron, demostraron indiferencia o abierta hostilidad (Almirantes Rodríguez de Arias y Beránger).

Gracias al apoyo de la reina regente María Cristina, el submarino fue finalmente botado el 8 de septiembre de 1888. El buque medía 22 m de eslora, 2,76 m de puntal, 2,87 m de manga y desplazaba 77 toneladas en superficie y 85 toneladas en inmersión. La propulsión se obtenía de dos motores eléctricos de 30 caballos cada uno; la energía la suministraba una batería de 613 elementos. Incorporaba además un tubo lanzatorpedos, tres torpedos, periscopio, un sofisticado “aparato de profundidades”, que permitía al submarino navegar en inmersión a la cota de profundidad deseada por su comandante y mantener el trimado del buque en todo momento, incluso tras el lanzamiento de los torpedos. Y todos los mecanismos necesarios para navegar en inmersión hacia el rumbo prefijado.

Las pruebas oficiales se desarrollaron a lo largo de 1889 y 1890. Conviene resaltar que no se le concedió permiso para efectuar la prueba clave y más elocuente que había solicitado el propio inventor: atravesar sumergido el estrecho de Gibraltar, desde Algeciras hasta Ceuta. A pesar de lo cual, demostró en las pruebas que se verificaron que podía navegar en inmersión a la voluntad de su comandante, con el destino, rumbo y cota predefinidas y en mar abierto. Además, demostró que podía atacar, sin ser visto, a cualquier buque de superficie. La Comisión Técnica nombrada al efecto avaló el éxito de las pruebas del primer submarino de la historia. Sin embargo, oscuros intereses nunca aclarados motivaron que las autoridades del momento desecharan el invento y alentaran una campaña de desprestigio y vilipendio contra la persona del inventor, al cual no le quedó más remedio que solicitar la baja en la Marina e intentar aclarar a la opinión pública la verdad de lo sucedido.. Los convulsos tiempos en los que vivió y la complicada situación de España con la perdida de las últimas colonias, impidió que el invento de Isaac Peral consiguiera el reconocimiento y la notoriedad que se merecía.

El 5 de noviembre de 1891 se licencia del servicio y empieza su vida civil, que convina con un cáncer de piel del que es operado en Madrid.
Dedicado a la vida civil, consiguió fundar varias empresas con éxito, relacionadas con su especialidad: el aprovechamiento de la energía eléctrica.
El 4 de mayo de 1895, Peral se traslada a Berlín para ser operado de cáncer, pero un descuido en las curas le producen una meningitis que acaba con su vida el 22 de mayo. El 11 de noviembre de 1911 es exhumado para trasladar sus restos mortales a Cartagena, donde hay un barrio muy populoso que lleva su nombre.