Descubierta vacuna contra el Ébola

Descubierta vacuna contra el Ébola

Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH, según sus siglas en inglés) han desarrollado una vacuna que, en los ensayos con monos, ha evitado la infección por las dos especies de Ébola más mortales (reconocidos en 1976), para las cuales fue diseñada en principio, pero también confiere protección para una nueva especie de Ébola identificada en 2007 y es aquí donde radica la fuerza de esta vacuna. “Lo más importante de este trabajo es que muestra que con una vacuna es posible generar inmunidad para las nuevas especies del virus y no sólo para aquellas para las que fue creada”, señala Anthony Faucci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID).

La vacuna experimental tiene dos componentes que se administran en dos partes. La primera inmunización consiste en una vacuna de ADN que contiene material genético que codifica las proteínas de los virus del Ébola de Zaire (ZEBOV) y Sudán (SEBOV) (los dos más temidos). El segundo compuesto es un virus del resfriado debilitado. Tras comprobar que protegía frente a ambos virus, los científicos quisieron ir un paso más allá y ver si también era eficaz para los nuevos brotes.

En el experimento realizado por la doctora Nancy J. Sullivan, del Centro de Investigación de Vacunas de los NIH, pusieron a cuatro macacos la vacuna de ADN y, al año, la segunda inmunización. Inmediatamente después expusieron a estos animales vacunados y a otros cuatro macacos sin vacunar al nuevo y último virus del Ébola identificado, el Bundibugyo (BEBOV). La sorpresa fue que todos los que estaban sin inmunizar se infectaron y tres de ellos murieron, mientras que ninguno de los vacunados cogió el virus.

El análisis posterior mostró que los animales vacunados habían desarrollado suficiente respuesta de sus células T (las encargadas del sistema defensivo del organismo) para proteger de las infecciones por BEBOV, aunque la vacuna no tuviera componentes contra éste patógeno en concreto y aunque el organismo no desarrollara anticuerpos frente a él. “Lo que tenemos que averiguar ahora es qué parte de la respuesta de las células T es clave para la eficacia de la vacuna. Una vez que demos con ello, podremos diseñar futuras vacunas que potencien esta respuesta y puedan proteger del Ébola”, indica la doctora Sullivan.
Un gran paso

El reto más importante a la hora de desarrollar vacunas para los patógenos emergentes es su continua evolución y su capacidad para escapar de la respuesta inmune del individuo afectado. El objetivo, explican los autores del estudio, es lograr vacunas que tengan un amplio campo de acción, es decir, que puedan proteger contra virus que no se hayan detectado todavía. Esto es lo que consigue la nueva inmunización contra el Ébola, que protege frente al BEBOV a pesar de que el genoma de este virus se diferencia hasta en un 43% de los de los otros virus del Ébola.

En las últimas décadas, los brotes de Ébola en África han aumentado, probablemente debido a que los humanos han invadido el espacio donde están los animales que sirven de reservorio al virus -se cree que son los murciélagos- o bien porque el propio patógeno se ha adaptado al entorno y ha mejorado su supervivencia. Sea por lo que sea, cada vez que se produce un brote, que da fiebre hemórragica, causa importantes bajas en la población afectada. La rápida propagación de la infección y su agresividad convierten al virus del Ébola en un importante elemento para los ataques bioterroristas, “por lo que el desarrollo de una vacuna es una prioridad de salud pública”, escriben los investigadores de los NIH.

“El hallazgo que hoy publicamos guiará el desarrollo de futuras vacunas y puede abrir una puerta para el diseño de un producto eficaz que actúe tanto contra los virus conocidos del Ébola como para los que pueden surgir”, concluye Anthony Faucci.