Las medicinas alternativas

Las medicinas alternativas

Quiero hacer hoy un recorrido por las medicinas alternativas. Muchas veces gente sin escrupulos se aprovechan de enfermos y familiares que desesperados buscan un remedio para ese mal que tienen y que la ciencia no puede solucionar.
– La homeopatia.
La homeopatía nació en el siglo XIX y sostiene que si se provocan en el organismo los mismos síntomas que se sufren, este reacciona y acaba curándose. Así pues, al contrario de la medicina corriente o alopática, la homeopatía combate los síntomas imitándolos, se basa en la similitud y no en lo contrario. Toma el supuesto de que el agua tiene “memoria”. Se coge una pequeña cantidad de alguna sustancia que, supuestamente, provoca los mismos síntomas y signos que una enfermedad (o parecidos) y se diluye en 99 partes de agua. Y así sucesivamente. Según el inmunólogo Jacques Benveniste, el agua tiene una especie de memora que ayuda a transmitir a todo el líquido las supuestas propiedades del fármaco homeopático, pero está tan diluido que no contiene principios activos.
– La medicina de Hammer.
Lo que se sostiene aquí es que la cura del cáncer tiene un origen emocional. Una dieta correcta y un tratamiento psicológico, es suficiente para curar el cáncer.
En esta clase de medicinas entramos en un terreno peligroso: desaconsejar un tratamiento médico para sustituirlo por uno alternativo puede tener consecuencias penales. No en vano, Hammer ha sido condenado a prisión en varias ocasiones e inhabilitado de su profesión (médico) por homicidio.
– Orinoterapia.
Habeis leido bien y es lo que os imaginais… Todos recordamos el consejo de Txumari Alfaro: beberse cada mañana la primera orina del día es fuente de salud. Aunque nadie niega que la urea tenga un beneficio dermatológico, la orina contiene otros muchos componentes perjudiciales, entre bacterias y virus, pues la orina es un producto de desecho de nuestro cuerpo.
– Cirugía psíquica.
Olvidaos del instrumental sanitario, las técnicas invasivas, las eventuales infecciones. Seguramente lo habréis visto en algún espectáculo de magia o incluso en la televisión: sanadores que usan sus manos para crear una pequeña incisión por la que extraen el objeto del mal, limpiamente (aunque sin guantes ni esterilización alguna).
La delirante práctica está muy extendida en países subdesarrollados como Filipinas, pero no deja de ser un tongo de lo mas adyecto.
– Curanderos/as.
Una de las medicinas alternativas mas extendidas en España es el acudir al curandero/a para quitar mal de ojo, dolores, etc. Hay mucha gente que cree en ello fermientemente, y pese a intentar razonar con ellos sobre lo ilogico de su planteamiento, persisten en confiar en que una mirada te puede causar un mal, y que la unica forma de quitarselo es a base de rezos.

En fin, cada uno se busca la vida para pasar el mayor tiempo posible en esta bola azul, que deambula por la Via Lactea…